Aumentar la presencia de los alimentos frescos en la dieta, particularmente frutas, verduras y cereales, sobre todo integrales por su aporte mayor de fibra.
Consumir al menos dos raciones de verdura y de tres piezas de fruta diarias pues ayuda a regular el metabolismo.
Tomar medio litro diario de leche, distribuidas a lo largo del día, pues el calcio y las vitaminas que aporta son vitales para la mineralización y calidad de los huesos en la adolescencia.
Aumentar el consumo de pescado, sobre todo el azul.
Emplear el aceite de oliva virgen en la preparación de los platos.
Eliminar los alimentos fritos de la dieta, sustituirlos por los cocinados a la plancha o los guisos con poca grasa.
Limitar la ingesta de alimentos ricos en azúcar y sal, en particular entre la población infantil.
Beber no menos de dos litros diarios de agua.
Estimular desde etapas tempranas de la vida la práctica sistemática de ejercicios físicos.
Muy buen tema.A los adolescentes hay que prestarle mucha atenciòn porque ellos a esa edad ya se creen grande,lo digo por experiencia.
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